Un triste aniversario lleno de futuro y esperanza

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Los aniversarios pueden ser un motivo de alegría y celebración; y también un momento de tristeza por el recuerdo de las personas queridas que nos hayan dejado. Con las celebraciones viene la ocasión de echar la mirada atrás, comprobar el camino andado, analizar qué nos hemos dejado y cuáles han sido nuestras fortalezas y debilidades. Hace un año por estas mismas fechas se produjo una situación que jamás nos habíamos imaginado y que supuso un parón en nuestras vidas. Después de este largo año, que se ha pasado rapidísimo, estamos ansiosos por saber qué nos depara el futuro, cómo será lo que se está llamando la «nueva realidad» .

El domingo 7 de marzo de 2021, Siri Hustvedt escribía un artículo en El País titulado Habitar un mundo que no hemos imaginado, donde reflexionaba sobre el futuro que nos está esperando y ante lo que parece la finalización de este momento de la pandemia gracias a las vacunas.

En ese artículo se planteaba la cuestión sobre ¿cómo debemos imaginar el futuro, como un regreso al pasado normal o como algo distinto?

No sé si hoy somos capaces de responder con cierta claridad a esta cuestión, o si podemos aventurar cómo será nuestra «normalidad» cuando se acabe la pandemia. Todavía no nos hemos recuperado del susto que está suponiendo esta distopía que estamos viviendo, que nos ha mostrado nuestra vulnerabilidad y la enorme fragilidad de nuestro entorno. Necesitamos respuestas que nos den seguridad y confianza, que nos proporcionen argumentos relevantes ante las teorías conspiratorias cada vez más descabelladas. Precisamos ver un halo de esperanza por algún lado que nos dé confianza, que nos ayude a recomponer las rutinas y que abandonemos la indefinición de los días.

Hoy se hacen eco en la prensa de esta onomástica que nos hace recordar cómo empezó todo. Fue un flash brutal con el confinamiento total, los aplausos en el balcón, las salidas a la calle en horarios fijos, los guantes y las mascarillas que no llegaban, las escuelas cerradas, la economía parada y seguro que me dejo más cosas. La ciencia se ha volcado en resolver esta situación. Ni en las mejores previsiones nos podríamos imaginar que a estas alturas tuviésemos cuatro vacunas en Europa además de la rusa Sputnik V y de la vacuna china Sinopharm.

El periodista Manuel Ansede (@manuelansede) escribe hoy en el cuadernillo especial publicado por El País El año roto, un artículo titulado Cinco grandes enigmas del coronavirus aún por resolver en el que señala que varios investigadores señalan estos enigmas que quedan por resolver:

  • ¿Cómo llegó el coronavirus a los humanos?
  • ¿Cuánto tiempo protegen las vacunas?
  • ¿Las variantes empeoran la pandemia?
  • ¿Por qué unos mueren y otros ni se enteran?
  • ¿Cómo será el futuro tras esta crisis?

En el artículo nos muestra cómo estas cuestiones se están investigando y puede que pronto tengamos respuestas gracias a la ciencia y la investigación. Vemos que la inquietud por el futuro es recurrente y apunta nuevas cuestiones para esa normalidad:

  • ¿Las mascarillas serán habituales?
  • ¿Cómo influirá el despliegue de las telerreuniones en nuestra interacción social?
  • ¿La idea del otro como posible transmisor de infección cambiará la forma de relacionarnos?

Las incógnitas sin resolver pueden seguir dándonos una sensación de incertidumbre ante este futuro una vez vacunados. Pero acaso la vida no es en sí una continúa incertidumbre que precisa de nuestra atención. No nos queda más remedio que habitar ese mundo que no hemos imaginado que plantea Siri Hustvedt. Para terminar me gusta este párrafo con el que termina su artículo la escritora:

No olvidemos a los muertos, no olvidemos nuestros fracasos ni nuestros éxitos durante la pandemia, porque nos ayudarán a imaginar un futuro y a actuar juntos para crearlo.

Habitar un mundo que no hemos imaginado (Siri Hustvedt)
Publicado en Durante COVID-19 y etiquetado .

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