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Escrito por Isidro Vidal Uraga
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miércoles, 20 de septiembre de 2006 |
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Nuestra principal herramienta
TIC es nuestra voz. Es una tecnología que necesitamos cuidar y mimar.
Es la esencia sobre la que construimos y desarrollamos nuestro trabajo,
supone el principio y el fin. La voz es una manifestación del “yo” más
íntimo; y podemos decir que tal como somos así hablamos, o viceversa.
A
pesar de ser la parte más emotiva de nosotros es lo que menos cuidado
tiene por nuestra parte, a pesar de ser uno de los elementos que antes
se quiebra de nuestra salud, es el más olvidado porque estamos
acostumbrados a que se equilibre “sola” cuando los otros factores
implicados se equilibran en nuestro interior.
Sin embargo, esto poco a poco se va cambiando y en algunas circunstancias la voz se recupera con mayor dificultad,
después de haber “caído” tantas veces en momentos en los que se ha
mantenido en precario. Poco a poco cada vez tarda más en lograr unas
condiciones adecuadas de fonación.
También
suele ocurrir que se altera el tono, se vuelve más grave; se acompaña
de opresión en el pecho; hay sensación de cuerpo extraño; por las
mañanas hay una pérdida total de la voz y la recuperamos a lo largo de
la mañana; otras veces sucede al contrario y al final del día o de la
semana no conseguimos emitir ningún “sonido”,... Y otros síntomas que
conocemos y sufrimos durante el curso escolar.
Sería muy interesante
que hagamos caso a estas llamadas de atención de nuestro cuerpo y nos
pongamos en manos de expertos que nos aconsejen y nos den pautas de
actuación en el uso de nuestra voz, teniendo en cuenta nuestras
características técnicas de: respiración, articulación, postura
corporal y relajación, emisión,....
No estaría mal hacer unos curso de formación y prevención de patologías d el avoz. Mientras tanto yo te recomiendo que:
- Consigas
unos hábitos “saludables“ que afectan a la voz: no fumes mucho, cuidado
con los ambientes de polvo (tiza y demás), beber abundante agua, hablar
poco y con intensidad moderada en casos de resfriado.
- Tomes
conciencia de las situaciones de estrés para no “cargar” la voz. Las
cuerdas vocales se "contagian" de las tensiones en cervicales y
hombros. Evita tensiones “automatizadas” a nivel de cuello y hombros.
Haz gimnasia, pasea, vete a bailes de salón, haz yoga o taichi.
Dedícate tiempo para ti, te ayudará.
- No
compitas en intensidad sonora en situaciones de ruido. No intentes
hablar por encima de los murmullos de clase, o mejor, consigue hábitos
de silencio (relativo) y turnos para hablar.
- No hables demasiado rápido, esto te dificulta una correcta administración del soplo espiratorio y una buena vocalización.
- Ten
en cuenta las condiciones acústicas del local donde se desarrolla la
mayor parte del tiempo de trabajo. Estamos acostumbrados a colocar
nuestra voz de tal manera que llenemos sonoramente el local, es una
trampa mortal. Modera tu intensidad y vocaliza.
- Aprende a “modular” la voz y utilizala adecuadamente como un instrumento fundamental de trabajo.
- Si
puedes y sabes respira con el diafragma. Te ayudará a controlar la
emisión espiratoria, la más importante para la producción de la voz.
Cuidado con los finales de frase, no te quedes sin aire y quieras
suplirlo con tensión muscular. Si no hay aire no hay voz.
Pon
cuidado en uno de estos consejos y practícalo, ponlo en marcha en el
día a día, observate y se inflexible, tu voz te lo agradercerá. Está
muy claro que es muy difícil cambiar de hábitos de cómo somos y cómo
nos comportamos, pero la empresa merece la pena.
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Escrito por
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el 2008-11-03 20:39:30 hey | |