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Escrito por Isidro Vidal Uraga
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miércoles, 09 de agosto de 2006 |
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Durante el verano de 1945 se produjo uno de los hechos más terribles de
la historia de la humanidad. Hiroshima y Nagasaki se convirtieron en
testigos del horror de la guerra. Dos bombas atómicas destruyeron dos
ciudades los días 6 y 9 de agosto.
Llorenç Vidal es conocido entre
otras cosas por ser el promotor del DENIP (Día Escolar de la No
Violencia y de la Paz) que se celebra cada 30 de enero y que desde el
año 1993 es considerado una celebración a nivel mundial por la Unesco.
Llorenç, maestro, inspector de educación y poeta, ha puesto todo su
empeño en afianzar y extender esta efemérides, así como trabajar en la
solución de conflictos mediante planteamientos no violentos. Con motivo
de la tragedia de Hiroshima y Nagasaki ha publicado un artículo en su
página web que podéis leer en este enlace : Hiroshima y Nagasaki otra vez.
Destaco el párrafo con el que termina su artículo:
......
Imaginemos, por un momento, los muchos problemas que podríanresolverse
con una reconversión de la totalidad o de una significativa parte de
este gasto hacia fines humanitarios...
Hoy más que nunca -y bueno es recordarlo siempre, pero por lo menos en
las proximidades del aniversario de los terribles holocaustos de
Hiroshima y de Nagasaki- es evidente aquella incontestable aseveración
de Bertrand Russell cuando nos dice que "es una necesidad vital de
nuestra civilización descubrir un sistema que evite las guerras", ya
que -según unas sabias palabras tan conocidas como poco escuchadas del
Mahatma Gandhi- "el mundo está herido de muerte por su política
sanguinaria".
Unos enlaces que recuerdan estos momentos:
Voy a incluir una canción de Aguaviva que hizo su aportación a este suceso grabando La niña de Hiroshima,
dentro del albúm titulado Apocalipsis. La canción es sobrecogedora pero
el cerebro humano también lo es, le cuesta mucho entender cómo se
resuelven los conflictos y olvida con facilidad. El recuerdo debe
marcarnos el camino.
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