El precio de la felicidad

Haciendo limpieza he encontrado una revista llamada Dietética y Salud, para más señas es del año 1997. me ha llamado la atención que en su portada aparece el título de un artículo: Claves para ser feliz. Os apunto el resto de títulos de la portada: Cómo combinar bien los alimentos, Gimnasia china para mente y espíritu, Cambié el tabaco por las infusiones (Ángel Casas), Todo sobre los emplastes tóxicos, Secretos y símbolos de Navidad, Técnicas orientales de belleza: acupuntura, relajación, cromoterapia… Es una ensalada de propuestas, dentro de ellas aparece la felicidad, esa que persigo en comunicaciones varias.

Parece que todo confluye, para ello hay que estar «atentos». Este fin de semana en el cuadernillo que se entrega con el diario El País, EP[S], aparece un artículo firmado por Alex Rovira Celma con el título: El precio de la felicidad.

Remarco dos párrafos del artículo. Comienza afirmando que… Diferentes estudios afirman que no existe una relación directa entre dinero y felicidad. Las personas que se declaran felices cultivan afectos sólidos y relaciones personales de calidad, son abiertas, se sienten responsables de lo que les sucede y realizan un trabajo satisfactorio. No me extraña que sean felices, no se puede pedir más a la vida ¿no?. Como decían, lo demás os vendrá por añadidura.

En otro apartado se vincula el hecho de tener dinero con la felicidad, pero ¿hasta qué punto es el dinero causa de la felicidad?

El artículo sigue exponiendo los hechos afirmando que el dinero reporta un cierto grado de felicidad por el confort que aporta. Sin embargo, por encima de los 8.000 € anuales de renta ya no da más felicidad, un mayor ingreso de dinero satura la felicidad que se pueda alcanzar.

El artículo que he mencionado en primer lugar, ahonda más en la línea del trabajo interior de la persona. Comienza diciendo: Aprende a disfrutar de la vida. Ser feliz no es cuestión de suerte. la felicidad se consigue aprendiendo a vencer las dificultades y sabiendo disfrutar de los pequeños momentos que nos ofrece la vida.

Para mi la felicidad se nutre de pequeños o grandes momentos, en los que disfrutas porque te encuentras en una situación que notas que estás bien. Como en la fiesta que refleja la foto. Unos amigos hicieron 25 años de casados y nos reunieron a todos los que les queremos y después de gozar de una tarde llena de emotividad, acabamos de madrugada cantando. Yo fui feliz tocando la guitarra y cantando, movilicé mucha energía, estaba «encantado».

Probad a cantar de vez en cuando. Olvidaos de si alguien os ha dicho que cantáis mal o bien. Dejad que vuestra voz se exprese y cantad. Canciones tradicionales, modernas, las que queráis. Cantad.

Publicado en Artículos y etiquetado , .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.